Villa de Centcelles, patrimonio romano{Comentarios desactivados en Villa de Centcelles, patrimonio romano}

Tan solo a siete kilómetros de Tarragona, en lo que hoy es el término municipal de Constantí, se encuentra un interesante yacimiento arqueológico cercano al río Francolí. Es la villa romana de Centcelles, uno de los principales vestigios de la colonización latina en España.

Su importancia reside sobre todo en los importantísimos mosaicos que hay a lo largo de toda esta construcción y forma parte del Conjunto Arqueológico de Tarraco, nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

CENTCELLES

Los restos de esta monumental villa se remontan a los siglos II y I a. C. cuando cerca del río se implantó un pequeño asentamiento. Sin embargo, no fue hasta la época del Imperio (siglos I y II d. C.) cuando se construyó el edificio que conocemos.

A lo largo de los siglos

En lo sucesivo tendría varias remodelaciones. En el siglo IV d. C. se realiza una gran ampliación en la villa que le da todo el lujo a la zona de vivienda y pasa a ser un sitio de recreo más que una explotación agrícola, como venía haciendo.

Después se abandona y el edificio se convierte en una itinerancia de usos: primero en iglesia, después ermita de Sant Bartomeu y a mediados del siglo XIX es una masía hasta bien entrado el siglo XX.

La cúpula y el mausoleo

La cúpula es la gran sala central, en forma circular, que según los investigadores en algún momento del siglo IV d. C. se destinaría a ser mausoleo. Allí se construyó una cripta pero lo que le da mayor espectacularidad a la sala son sus muros cubiertos de pinturas y la cúpula que recoge uno de los mejores mosaicos del arte paleocristiano español.

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre los motivos para convertir esa sala en mausoleo, ni siquiera sobre quién era el que sería enterrado allí. Algunos investigadores han interpretado que la villa está inacabada pero que era el mausoleo imperial de Constante, asesinado en el año 350 d.C. sin embargo, para otros, estaría destinado a acoger los restos de algún alto cargo de la Iglesia o de la aristocracia.

En cualquiera de los casos, es uno de los edificios tardorromanos mejor conservados y con un carácter cultural muy rico, que merece la pena visitar si se pasan unos días en Tarragona. La entrada estándar al recinto cuesta 1,80 euros y es un complemento ideal si has visitado el anfiteatro, el teatro o el circo romano en la capital.