Tarragona, mediterránea y universal{Comentarios desactivados en Tarragona, mediterránea y universal}

Ninguna visita a Cataluña está completa si no hacemos un alto en Tarragona. Ciudad costera, de gran tradición portuaria, la capital tarraconense ofrece la perfecta síntesis de virtudes mediterráneas, cosmopolitismo y patrimonio cultural único. Es una de esas preciadas ciudades donde se respira tranquilidad y sosiego, pero donde, al mismo tiempo, soplan aires de gran metrópoli.

Tarragona ha sido denominada en ocasiones como la perfecta alternativa a la bulliciosa Barcelona. A imagen y semejanza de su hermana mayor, Tarragona es un mosaico de tradición y vanguardia, un hervidero cultural y multiétnico en perpetuo movimiento. Si vienes dos veces verás dos ciudades distintas. Pero la capital del sur de Cataluña es mucho más que una Barcelona a pequeña escala. Sus méritos son propios, sus virtudes incontables.

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Conviene no fiarse de su tamaño. Tarragona no se acaba en un par de días. Darás un agradable paseo por Rambla Nova, te acercarás a admirar la Catedral de estilos románico y gótico, te sentarás a la mesa de algún restaurante del Barrio del Serrallo para degustar sus incomparables platos marineros y te harás unas fotos en el barroco Portal de San Antonio. Y aún te quedarán los platos fuertes.

Principales atracciones

Enclave predilecto de los romanos por sus posibilidades comerciales, la actual Tarragona fue en su día la romana urbe de Tarraco, de gran prosperidad y belleza. Por fortuna, ha sobrevivido parte del patrimonio arquitectónico de la próspera Tarraco. Denominado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este maravilloso conjunto arqueológico incluye construcciones excelentemente conservadas como las murallas, el teatro, el circo, el acueducto y varias villas de singular belleza.

De gran fama son las playas tarraconenses. La Pineda y La Rabassada son dos enclaves favoritos de los veraneantes por su arena fina y limpias aguas. Ofrecen, además, una comodidad inédita en otros puntos más turísticos de la costa catalana, donde la saturación y el agobio son comunes. Un perfecto complemento a una jornada playera en Tarragona es pasear por su histórico puerto.

Como ya dejaba claro Joan Manuel Serrat, el Mediterráneo es mucho más que un mar: es un estado emocional. Quienes así lo consideren, tienen en el Museo del Puerto de Tarragona una visita obligada. Por su parte, el Museo Arqueológico es uno de los más importantes del país en su disciplina. El Museo de Arte Moderno ofrece una muestra que, en su sección autóctona, resulta imprescindible.