La Tarraco romana{Comentarios desactivados en La Tarraco romana}

El enclave romano que terminó siendo Tarragona se fundó hacia el 218 a. C. con la llegada de los ejércitos romanos en su campaña contra los cartaginenses. La pequeña guarnición pronto se transformó en uno de los campamentos más importantes de Hispania y, posteriormente, en la ciudad de Tarraco.

La gran importancia militar que tenía llevó a instalarse en la ciudad toda una serie de comerciantes y ciudadanos romanos que veían en la ciudad un enclave seguro por la protección que ofrecía la guarnición permanente y en Hispania una posibilidad de negocio.

anfiteatro Tarraco

La rápida evolución de la ciudad y su importancia estratégica, con un puerto comercial en pleno auge, hicieron de Tarraco la capital de la Hispania Citerior, sufriendo un fuerte impulso urbanístico acorde con su estatus.

Ciudad amurallada

A la ampliación de la muralla hasta rodear también el núcleo urbano de la ciudad, hay que añadir la construcción del teatro y la remodelación del foro local para añadirle mayor grandiosidad.

A finales del siglo I, el cambio de estatus jurídico de la zona cambió el sistema de administración y supuso la creación de un nuevo foro, el provincial, para atender las nuevas responsabilidades como capital, y la construcción de un circo.

El anfiteatro marca el punto culmen

Durante el siglo II, la consolidación urbanística de la ciudad llegó a su punto culmen con la construcción del último gran edificio de entretenimiento romano, al anfiteatro. Con esta nueva construcción se señalaba la importancia que tenía la ciudad de Tarraco dentro de la organización romana.

Poco a poco, los cambios sociales que llegaron con el cristianismo fueron cambiando la organización y la utilización de estos enclaves urbanísticos que fueron abandonados con el paso del tiempo.

Visitas a la ciudad de Tarraco

Pero gracias a las labores de reconstrucción y rehabilitación podemos admirar estos restos arqueológicos que nos recuerdan los tiempos de las campañas imperiales. Cuando el mundo civilizado era Roma y su esplendor era admirado en todas partes.

El circo romano, el anfiteatro, los restos de las murallas, el acueducto de Francolí, la magnífica bóveda del Pallol en el Foro provincial, la cantera romana de la que se extraía piedra calcárea y tanto el Foro colonial como el Foro provincial pueden ser visitados.

Aparte de las visitas particulares, también se puede contratar visitas guiadas a través de alguna de las numerosas empresas que lo organizan. También se puede contratar visitas para grupos y colegios. Si viaja a Tarragona no dude en conocer el enclave romano.